Nuestras convicciones doctrinales están resumidas en la Confesión de Fe de Filadelfia de 1742, recibida como una expresión histórica fiel de la fe bautista reformada. La confesión permanece subordinada a las Sagradas Escrituras, nuestra única regla suficiente, segura e infalible de fe y obediencia.
Las Sagradas Escrituras
La Palabra inspirada de Dios es la autoridad final para la doctrina, la adoración y la vida cristiana.
El Dios trino
Hay un solo Dios vivo y verdadero —Padre, Hijo y Espíritu Santo— eterno y soberano sobre todas las cosas.
Cristo el Mediador
Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, realizó la redención mediante su vida obediente, muerte expiatoria y resurrección victoriosa.
La gracia soberana
La salvación es enteramente por la gracia de Dios, recibida mediante la fe en Cristo, y produce arrepentimiento, santidad y perseverancia.
La Iglesia
Cristo reúne iglesias locales de creyentes profesantes que observan el bautismo y la Cena del Señor conforme a su mandato.
El reino de Cristo
Cristo reina ahora desde el cielo y regresará corporalmente para la resurrección, el juicio final y la gloria eterna de su pueblo.